24 de agosto de 2010

LANZAROTE. PARQUE NACIONAL DE TIMANFAYA.

Constituído por un conjunto de espacios sepultados o surgidos a partir de las erupciones de Timanfaya, acaecidas entre 1730 y 1736, y que ocupan aproximadamente una cuarta parte de la superficie de la isla. En el centro de esta zona se encuentra el área de mayor interés geológico y paisajístico, el Parque Nacional de Timanfaya, declarado como tal en agosto de 1974. Se trata de una superficie de algo más de 50 km² en la que se pueden observar más de 25 volcanes, aparte de campos de lavas, lapillis y escorias volcánicas en perfecto estado de conservación. En su interior se encuentra el Monumento Natural de las Montañas del Fuego, donde se ubica el centro de visitantes del Islote de Hilario, gestionado por el Cabildo. Este espacio conserva aun cierta actividad volcánica, como demuestran las emanaciones de calor que produce la tierra.

El emblema del parque es este diablo, diseñado por Jorge Manrique.


El Parque Nacional está rodeado por un segundo espacio protegido, el Parque Natural de Los Volcanes, sepultado también por las erupciones de Timanfaya. Las lavas llegaron a las costas occidentales de la isla, penetrando en el Océano y aumentando la extensión de Lanzarote. Al atravesar este paisaje uno puede sentirse en la superficie de la luna.
El recorrido del parque se hace en autobús y también puede darse un breve paseo en camello.
En el parque hay un restaurante con unas preciosas vistas, donde aprovechan el calor que emana de la tierra para cocinar deliciosos platos.

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