Lanzarote es la más septentrional y oriental de las Islas Canarias, y, a mi parecer, uno de los lugares más mágicos que existen en la tierra. Ese contraste de tierra negra, casas blancas y un intenso mar azul hacen que una vez allí, nadie piense en el regreso.
Volamos con Iberia desde Madrid. El aeropuerto se encuentra a pocos kilómetros de la capital: Arrecife.

Lanzarote fue declarada en 1993 Reserva de la Biosfera por la Unesco. Además, la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos recoge en esta isla un total de 13 entornos naturales, que suponen más del 40% del territorio insular, entre los que destaca el Parque Nacional de Timanfaya. Pero el encanto de esta isla no reside sólo en su valor natural, gracias al genio de uno de sus paisanos: César Manrique, Lanzarote es en sí misma una obra de arte, y para comprenderlo sólo hay que visitar algunas de las obras de este artista o su propia casa.
Las zonas más turísticas de Lanzarote son Costa Teguise, Puerto del Carmen y Arrecife. Allí encontraréis un auténtico batallón de turistas extranjeros, pero fuera de estos lugares es un auténtico paraíso en el que perderse.
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